Via Verde de la Subbetica
Martes, Junio 9th, 2009Sa´ tardao, nadie lo duda ni niega. Pero por fin llega la crítica de la salidita a la vía verde de la subbetica. La ruta en si era ir desde Lucena a Zuheros y vuelta, unos 54 Km. en total. El día se planteaba gris y con amenaza de lluvia, pero nosotros no achicamos en ningún momento y seguimos con nuestro plan fielmente… menos el Duri que se rajo a ultima hora, mariquita cara-pomelo.
Lo primero era llegar a Lucena tempranito, lo que quiere decir que nos levantamos tempranísimo.
Pronto nos pusimos en marcha y pronto también nos dimos cuenta de que iba a ser tremendamente llano y tremendamente largo.
La pista esta muy bien acondicionada, en algunos tramos está asfaltado para que sea mas agradable el paseo, incluso han puesto unos pivotes en medio en los cruces con las carreteras y caminos, para aquello de que ningún vehiculo que no deba, se meta.
El recorrido es muy agradable y lleno de paisajes distintos, de vez en cuando te encuentras con un puente de hierro, un campo de olivos o la vía se estrecha entre paredes de roca… Como mola eh, Manolo?…¿Manolo? ¿¿Manolo???….
Ah, que aun vas por ahí…
Después de esperar al “fondón”, una casi caída mía (uuuuuy) por hacerle fotos y videos al “fondón” y de varios paisajes llegas a Cabra, donde tienen dos locomotoras antiguas. La estación la han convertido en un bar muy molón, donde quisimos parar a tomar un tintorro, pero el crono nos recordaba que aun quedaba mucho y el tiempo seguía amenazando con lluvia.
Seguimos y seguimos, y mas olivos y mas puentes y otro bar molón y…
-Mira Manolo, que cortijo mas enorme y envidiado están haciendo…
-¿eh? Ah, si, pero ya esta terminado mira, mira.
-Que no Gil, fij…¡¡Clonk!! ME CAGO EN…!!!! Maldito pivote de en medio!!!
Así que mi segunda casi caída podía a ver sido una tremenda ostia en toda regla.
Llegamos a Zuheros, nuestro ecuador, un pueblo muy bonito, con un castillo en lo alto de una roca y un paisaje que relaja mucho, lastima que el día estaba muy gris y con neblina. Así que… barrita energética, buchito de agua y a darle otra vez al pedal (cualquier día de estos, le pongo un motor a la bici y le llamo motocicleta, seguro que me forro)
La vuelta, al contrario que en los viajes de placer en coche, no se hico mas corta. El viento, el cansancio y unas gotas de lluvia pusieron de su parte para que no fuera verano azul. Lo único que nos mantenía con aliento era nuestra recompensa: medio kilo de carne a la brasa que nos esperaba en Lucena, en un bar que Manolo, sabía donde estaba, pero no recordaba su nombre.
Yo me sentía con un poco mas de animo, no mucho mas, pero lo suficiente para adelantarme un poco. Llevaba un poco de ventaja sobre Gil, cuando se me ocurrió parar para hacer unas fotillos a unas amapolas que estaban a la izquierda del camino, aqui una de ellas:
Así que solté mi pie izquierdo del pedal automático, me agache y realice varios disparos. Me quede medio sentado en la barra de la bici esperando a Manolo y miroteando el paisaje, me doy cuenta que a la derecha del camino hay mas amapolas que fotografiar, así que, decidido, mi cerebro le ordena a mi pie derecho que se apoye en el suelo para desplazarme hacia la derecha, cuando ooooohhhh mierda!!!! Una fuerza sobrehumana impide ese acto desde abajo, una gravedad 487 G hace que mi pie quede firmemente anclado en el mismo punto donde estaba, pero desplazando todo mi cuerpo con una inercia brutal hacia la derecha, la cual ya ha sobrepasado el punto de no retorno. Así que de manera irremediable mi cuerpo es lanzado al suelo con bici incluida; aturdido, intento moverme y ver que poder de otro mundo me ha derribado, cuando la lucidez empieza a inundarme(mierda) me doy cuenta (mierda, mierda, mierda) de que el puto pie derecho esta sujeto todavía al puto pedal automático de la puta bicicleta. Cuando yo aun estoy en el suelo, Manolo se acerca:
-Sendra, ¿te encuentras bien?
-Si, Manolo, si… Lo que mas me duele es que ha sido delante de ti.
-Si te sirve de consuelo, también te han visto dos chavales que vienen por ahí con la bici.
-No cabron, me consuela menos todavía.
Y así fue como mi tercera casi caída se convirtió en caída oficial con testigos y todo.
Después de mi bochornosa caída en medio de la pista, llegamos a Lucena, con el culo plano y mucha hambre, pero Manolo seguía sin acordarse del nombre del restaurante, así que a buscar… Dimos un par de vueltas por el pueblo y de repente:
-Ese! Ese es… para aquí, que es ese.
-¿Ese es Manolo?
-Sip
-¿Seguro?
-Que si, que si!
-Vale… y… Manolo una cosita, ¿como no te acordabas de que el restaurante se llama “Manolo”?
- Si, que cosas, eh?
Tras meternos 4 tintos, una ensalada, un adobo, y dos platacos de carne, con su café, nos volvimos para el hogar.
zoo
P.D. La ruta esta disponible en la sección Fofito Off Road
P.D. II Sus dejo un video tambien:






















































