Pues ya está aquí la review del viajecito a Croacia que nos pegamos la semana pasada Miriam, Diego, May y yo. Han sido 5 días muy intensos, con muchas actividades realizadas y con mucho disfrute.
La pongo a modo de diario de viaje y anecdotario para contar lo bien que nos lo pasamos y como posible guia para cualquiera que quiera ir a este país que nosotros cariñosamente hemos llamado durante el viaje Cracosia, los habitantes llaman Hrvaska y en español, en un alarde de traducción literal, han llamado Croacia.
Iniciamos nuestro viajecito el martes, en el que todos debiamos reunirnos en Barcelona que era desde donde salía el avión a Dubrovnik al día siguiente.
May yo yo cogimos un vuelo de Clickair que nos dejó en Barcelona a las 10 de la noche. Allí nos estaban esperando Miriam e Ivan, que el pobre veía como nos reuniamos para el quedarse en tierra.
Diego cogió un vuelo de Vueling que debía dejarlo en Barcelona a las 22:15, así que la idea era esperarlo e ir a cenar algo por ahí. Pero el vuelo se retrasó y no apareció hasta las 23:30, hora ya intospestiva para cualquier cena decente, lo que nos motivó para ir directamente a casa de Miriam, muchas gracias a Loli y Reyes por su hospitalidad, para cenar algo ligerito y acostarnos temprano, que a la mañana siguiente empezaba lo bueno.
MIERCOLES
Nos levantamos tempranito y desayunos cafetillo y tostadas. Una vez vestidos, duchados y guapeados, Sergio (el hermano de Miriam, gracías por llevarnos y por cedernos tu cama) nos llevó al aeropuerto. A partir de este momento empezaron los nervios, ya que veíamos que ciertamente nos íbamos a Croacia, algo que por tenerlo desde hace tanto, o por no tener nada reservado (solo avión, coche y la última noche de hotel) no teníamos muy asumido.
El avión salió puntual y nos llevó mu tranquilamente al aeropuerto de Dubrovnik (en algunos sitios lo llaman Clipi, ya que está en esa localidad a 20km al sur de Dubrovnik). Ya estábamos en Croacia, un calorcito mu guapo nos recibió y después de pasar control de pasaportes y recoger el carromato, un Opel Astra que andaba menos que el de los picapiedra, nos pusimos en marcha.
Lo primero era decidir a donde íbamos. Teniamos claro que Dubrovnik lo ibamos a pasar, ya que la intención era visitarlo el último día. Así que pensamos en ir tirando hacia el norte y dormir en algún pueblito cerca de Makarska.
Pero lo primero primero era comer, que ya iba haciendo hambre, que entre pitos y flautas eran las 2 de la tarde. Así que cuando pasamos por el primer pueblo, Cavtat, nos acordamos que en alguna lectura decía que era un pueblo tranquilo y agradable. Así que decidimos parar a comer allí.
En este pueblo tuvimos nuestro primer encuentro visual con el Adriático, y menuda maravilla de mar. Nos paramos en una terrazita de una pizzeria cerca del puerto, en una entrada de mar, haciendo una especie de pequeño golfo precioso. Nos pedimos 3 pizzas, una ensaladita, 4 bebidotas y 4 cafes. Total 200 Kunas, que al cambio no llega a 30€. Digamos que fue el sitio más barato donde comimos, pero la tónica, siempre que no te cueles o te hagan que te cuelen es comer por un precio razonable y buena calidad.
Una vez terminado de comer y comprado uos helados nos pusimos en marcha. La carretera es todo el tiempo tipo carretera de montaña, ya que la costa es muy escarpada y no hay otra manera. Durante el camino te quieres parar en todos los sitios, calitas, pueblos y demas cosas que ves por el camino, porque el paisaje es precioso.
Habiamos decidido intentar llegar a Grdac para bañarnos en una playa que habiamos visto en un catálogo. Ya digo que casi no lo conseguimos, pero nos resistimos a todas las tentaciones y a eso de las 17:45 llegamos a Grdac. Después de preguntar por la playa, llegamos y aparcamos. Nos pusimos nuestros bikinis y bajamos a la playita.
La playa muy bonita. Playa de guijarros, como todas las de Croacia, un mar cristalino y limpísimo y pinos pegados al agua. Incluso en esta que era playa bastante urbana.
Después de estar un rato retozando y disfrutando, decidimos que íbamos a ir a dormir a Brela, que habíamos visto fotos bonitas y no estaba excesivamente lejos.
Total, que montamos en el coche aún mojados y tiramos para Brela. Llegamos como a las 8 de la tarde. Aún era de día y, después de preguntar en un par de sitios, uno de ellos con un anciano entrañable aunque algo locuelo que no supo decirnos cuanto costaba dormir, encontramos alojamiento en una especie de hostal regentado por una señora y su madre, ambas dos parecían que estaban en rehabilitación de proyecto hombre. Pero el sitio estaba centrico, apañao, limpito y costaba 20€ por persona. Así que decidimos quedarnos allí.
Después de una duchita reparadora, fuimos a cenar al paseo marítimo. Preguntamos a la señora del hostal y nos recomendó un sitio donde ponían buen pescado. Diría el nombre, pero el Croata nos ha parecido indescifrable y nos hemos quedado con pocos nombres de restaurantes.
Nos sentamos y pedimos rissoto, gambas plancha, calamares plancha y ensalada. Regado con cerveza, coca colas, vino blanquito y culminado con sus buenos postres. Todo en un entorno mu bonito con vistas al mar. Total 70€, que a todos nos pareció estupendo por lo que habíamos comido.
Después dimos un paseo y nos pareció que había unas playas estupendas en esa pueblo y que al día siguiente había que visitar. Luego nos sentamos en un garito junto a la playa, que habíamos calao antes, y que ponían costeles. Mu guapo tambien ese sitio y una coctel por barba que nos metimos mu alegremente.
Tras esto, nos fuimos a la cama, que pa ser el primer día estaba mu bien.
JUEVES
Nos levantamos otra vez tempranito pa aprovechar el día, y descubrimos que en Croacia, por lo menos en esta época del año y a donde y cuando fuimos nosotros, a las 8:30 de la mañana ya hace una calorufa importante, lo que hemos venido llamando la Flema Croata. Y que a esa hora hay un taco de gente ya en la calle incluso en la playa.
Fuimos a tomarnos un cafe y unos sandwiches (único día que encontramos desayuno típico españolo, el resto de dia tuvimos que ir a comprar bollos después del café) y tras estar descansando un ratito decidimos irnos al playuco.
Fuimos a las playas de Brela, que viendo un catálogo de la habitación merecian la pena. Y vaya que si merecían. Tras andar un ratito por el paseo marítimo, fuimos viendo que las playas eran cada vez mas preciosas. Los pinos cayendo sobre la misma agua, pequeñitas que invitan a estar relajado, una agua cristalina espectacula. Vamos una delicia de playas.
Así que nos pusimos en la que nos pareció más mejor y dispusimos a bañarnos. Nos bañamos, tomamos el sol, volvimos a bañarnos. Un rato mu agradable. Hubo una barca que se acercó a la orilla vendiendo fruta (sandia, melón, cerezas, platanos, …) que te cortaba en el momento y te la preparaba para tomar en la playa. También se paseó una vendedora de cruasanes que tenía mu buena pinta.
Notar que aunque en la playa había gente, el silencio era lo que más primaba, dando una sensación de tranquilidad mu chula. Evidentemente los únicos españoles eramos nosotros, si no otro gallo hubiera cantado seguro.
Después de un ratito nos pusimos en marcha hacia Split, próximo destino de nuestra ruta. Aquí fue el único tramo que pillamos “autovía” durante unos 10 Km. Fuimos buscando las señales hacia el centro, y cuando no pudimos andar más, ya que era peatonal, aparcamos en un parking que nos pareció barato. Estabamos justamente en el centro de Split.
Split es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, quizas no tan conocida como Dubrovnik, pero igual o más espectacular. El centro está construido sobre lo que es el palacion del Emperador Romano Diocleciano, que era originario de Split, y cuando se retiró se contruyó ese palacio para irse a vivir.
El tema de que esto sea así le confiere un ambiente muy chulo, ya que el templo está integrado con la ciudad, y dentro del templo vive gente hoy día, y hay comercios y se le ve vivo. Así que casi en un mismo sitio convive las ruinas romanas con un bar moderniqui donde te puedes tomar algo. Ciertamente nos sorprendió mucho el centro de Split.
Llegada la hora de comer encontramos un restaurante pizzeria pegado a la murala, en una plaza muy fashion donde parecia que había gente de allí. Así que decidimos comer allí. Rissoto, Pizza, Gnoquis y Ensalada de Pulpo, con otra ensalada para compartir, cervezotes, agua y coca colas más 4 cafés 311 Kuna, que al cambio no llegan a 45€. Otro sitio estupendo del que no me acuerdo del nombre porque volvia a ser impronunciable.
Para los postres nos habíamos fijado antes que había bastante heladerías, asi que decidimos ir a probarlos. Fue nuestra perdición pa lo que quedaba de viaje, pa la May más que pa nadie, pero los helados estaban buenísimo y por 7 Kunas (1€) te ponían una bola de helado super cremoso y estupendo bastante apañá. La Mi en este primer contacto con el mundo heladero cracosiano fue la más pringui, ya que pidió solo una bola, el resto nos pedimos dos, y del sabor más clasicote. Menos mal que hizo caso de mis enseñanzas en futuros encuentros con heladerias.
Durante el almuerzo habíamos maquinado un plan para el día siguiente, consistente en coger un ferry e ir a una playica en una isla cercana, para lo cual fuimos a informarnos a la compañía que hacía los ferrys Jadrolinija (que como me acuerdo de este nombre y no de otros, porque tengo fotos, que si no cualquiera se acuerda). Los precios y horarios nos cuadraban, así que ya teniamos plan para el dia siguiente.
Pero aún nos quedaba bastante día, así que nos pusimos otra vez en marcha. Decidimos que no íbamos a dormir en Split, no nos había convencido los precios y de todos modos ya la habíamos visitado. Así que tiramos hacia Trogir, nuestro siguiente destino y el punto más al norte al que nos dio tiempo a llegar.
Pero antes, para asegurarnos el hospedaje y disfrutar un poquito más de playa, paramos en Kastela, pueblecito a medio camino y con playas pa disfrutar. Aquí nos quedamos en el sitio más cutre de todos, aunque también el más barato, 100 kunas unos 15€, y que cumplia perfectamente la función que debía realizar. Darnos una ducha y servirnos de lugar donde dormir. De este si me acuerdo del nombre porque era fácil, Pensión Adriá.
Una vez soltadas las cosas en la pensión y puestos el bañador, nos dimos un cortísimo paseo hasta la playa para darnos un buen refrescón, que el calor iba apretando.
Quizá esta ha sido la playa más urbana en la que hemos estado. Se notaba que era playa más normal, en el sentido de ser playa de gente que no está de vacaciones si no que es playa donde va la gente por la tarde después de currar. También donde los guijarros más dolían. Y donde había más niños. Aún con todo, una playa también bonita y con un mar super cristalino y con una vista de Split a los lejos preciosa.
Después de un rato retozando, que pa eso estábamos de vacaciones, fuimos a darnos una ducha y vestirnos para ir a Trogir.
Trogir es una ciudad, cuyo casco antiguo, es Patrimonio de la Humanidad y está construido sobre una pequeña isla, la cual está mu cerca del cotinente y de otra isla y se haya unida a estos mediante puentes. La vista desde la torre del castillo de Kamarlengo es bastante bonita (ver panorámica).
El centro es espectacular. En el estuvimos paseando, viendo la catedral y la logia en cuya plaza estuvimos tomandonos unos costeles mu apañaos.
A la hora de la cena no nos convención ningún restaurante del centro, y tras probar en la otra isla, acabamos en una especie de fast food croata. Era más bien un puesto callejero tipo hamburguesas Uranga donde Diego y yo nos metimos entre pecho y espalda un bocata en pan de pita con unas sarsishas raras, la May se comió un hamburgesote casero y Miriam la pringó tomándose una especie de perrito que no estaba muy allá. Todo ello tirao de precio. Depués de esto nos fuimos a buscar un heladito y pa dormir, que ya era tarde, el día había sido intenso y mañana quedaba más.
VIERNES
Este era el día en el que íbamos a poner en práctica el plan ideado el día anterior, pero antes había que levantarse y tomar un desayuno. Os recuerdo que estábamos en Kastela en la Pensión Adriá. Fuimos a desayunar a un bar cerca de la playa, y aquí ya no encontramos papeos en el mismo bar. Así que tocó cafe e ir a buscar luego unos pasteles, lo que nos permitió dar una pequeña vueltecita y descubrir un pueblo con bastante vida, con una especie de mercado donde vendían fruta y pescado y comprarnos unos dulces y un pan muy buenos. Miriam la volvio a pringar en el tema comida, ya que se compró un chocolate pa comerselo con el pan, y como no había Nestle que es el que le gusta a la niña compró uno mu raro que estaba bastante feo.
Después de desayunar cogimos el coche y nos volvimos a Split, aquí es donde viene el plan. Resulta que teniamos que volver desde Split hacia Dubrovnik, son unos 300 Km por carretera, que en una carretera normal pues se hubiera hecho rapidito, pero en aquella carretera nos hubiera llevado un rato. El caso es que también queriamos ir a alguna islita, total que nos planteamos coger un ferry desde Split a la isla de Brac, en concreto a Supetar, desde allí ir al pueblo de Bol y estar en la playa de Zlatni Rat. Y a la vuelta, en vez de coger desde Supetar a Split, cogeriamos desde Sumartin a Makarska, con lo que habriamos recorrido unos 150Km de vuelta sólo en ferrys y habiendo visitado esa isla. Pues eso hicimos.
Llegamos al puerto temprano para ponernos en la cola del ferry y coger el de las 11:15. 35€ 4 personas y un coche ida (Split-Supetar) y 35 la vuelta (Sumartin-Makarska). 50 minutos de recorrido ambos.
Yo tenía un poco de miedo, ya que me mareo en un hidropedal, pero Santa Biodramina hizo su trabajo y no sufrí ningún percance. Particularmente nuna había cogido un ferry de estos que metes el coche. Es curioso como, en el caso de la ida, el barco tiene dos bocas y dos puentes, de manera que metes el coche por la popa y lo sacas por la proa, así no tienes que darle la vuelta. El otro era distinto, más pequeñito y sólo tenía una boca, así que tuvimos que meter el coche de culo. Esta maniobra fue muy graciosa, porque todos los coches estaban poniendose en los laterales del barco, y yo estaba haciendo lo mismo hasta que un hombre vino a decirme que ahí no, que inside, y yo lo fui a poner donde yo pensaba que era, y el tio, no, no, inside, y yo “inside donde?” Esta gente se partía, pero ya veís en la foto lo inside que era, no me esperaba que quisiera que lo metiera ahí. Tuve que plegar los espejos pa meterlo porque no había manera.
Bueno, en la isla de Brac muy bien, llegamos a ls playa de Zlatni Rat y decir que es bastante espectacular. Es una lengua que se adentra en el mar y va creciendo cada año. Los pinos están muy cerca de la orilla y el agua vuelve a estar super cristalina.
Aquí para almorzar no teniamos mucha hambre y decidimos ir a un puesto que ponían fruta para llevar. Compramos un paquetillo de fruta para cada uno y estaba bastante bueno. Luego fuimos a por algo salao, y la chica que nos atendió nos dijo que era muy raro ver a españoles por allí. Se notaba en que el ambiente de la playa estaba tranquilo.
Pasamos buena parte del día en la playa. Cuando llegamos a Makarska eran las 19:30 aproximadamente y no teniamos ni idea de donde íbamos a dormir. Ya sabíamos que a Dubrovnik no llegariamos, así que decidimos ir tirando en esa dirección y pararnos donde buenamente pudieramos. A la ida nos habiamos fijado en un pueblo llamado Ston que nos había molado. Así que ese fue nuestro objetivo.
Ston está algo alejado de Makarska y aparte de la carretera hay que atravesar la frontera con Bosnia (también lo hicimos a la ida). Bosni tiene salida al mar en una franja de 10 km que corto a Croacia como en dos mitades. La verdad es que la frontera se pasa sin ningún problema, te paras un poquillo, un guardia echa un ojiloo muy por encima (ni te bajas del coche ni nada, ni papeles ni na, sólo mira un poco) y te dice que continues. Supongo que nos vería la cara de turistas. Después de un poquito de rally raid por la carretera, finalmente llegamos a Ston a eso de las 21:00
Nada más bajarnos del coche y asomarnos al primer bar, una mujer empezó a gritarle a un hombre cosas en croata. Enseguida el hombre vino a ofrecernos alojamiento. Uno de los mejores, junto con el de Dubrovnik, que hemos encontrado en el viaje. Finalmente nos alojamos en dos apartamentos de 1 habitación cada uno, con su cocinita, tele y sofale por 500 kunas, unos 80€, y teniendo en cuenta que uno costó 200 y el otro 300 kunas, y que el de 200 estaba mucho mejor que el de 300 ¿? se plantea uno quedarse allí una buena temporada. Lo malo es que no tiene mucha playa.
Ston es un pueblo bastante peculiar, tiene una muralla muy parecida a la muralla china que rodea y proteje tanto Ston como Mali Ston, que es un apendice del primero. Tanto Ston como Mali Ston, más este último, son conocidos por su gastronomía, ostras y pescados frescos, y al parecer mucha gente de Croacia y paises vecinos van allí a darse festivales. Y se nota en que para ser un pueblo con 4 calles hay muchos bares, así a bote pronto recuerdo como 7. Ya hubiermos querido que en el viaje del barquito por Francia, Juvardiel hubiese tenido tan siquiera uno.
El caso es que decidimos entrar en uno de esos bares de postín de Ston. Aquí cometimos un error y es dejarnos guiar por el camarero, porque éramos 4 pero pedimos comida para 8. 2 rissotos, 1 kilo de dorada, 1 kilo de calamares, 2 raciones de patatas y 2 raciones de ensalada. Vamos que nos pusimos guarros, nosotros y el gato que se nos arrimó que se puso las botas con las sobras. Debido a nuestro exceso en pedir, vino el exceso en la cuenta, 150 gallifantes europeos. en kunas perdí la cuenta porque no estoy preparado pa tanto número.
Decir que el rissoto estaba exelente, la dorada bien, los calamares más chungos ya que tenían tierra, el servicio muy bien, aunque a Diego el camarero mientras le echaba limón a la dorada decidiera que el ojo de Diego también lo necesitaba. Diego nos lo comentó así en español a nosotros y sin cambiar el tomo, pero el camarero se coscó y nos pegamos un pechá de reir.
Ston también es el pueblo donde vive uno de los grandes personajes de este viaje. La Bigotti. Personaje que casi sólo vió el Diego y la Mi de refilón, pero que nos acompañó para el resto. Resumidamente era una señora con un bigote que ya quisiera yo para mi si volvieran a ponerse de moda.
También es recordado Ston por el pueblo donde la May cogió la gastroenteritis más larga de su vida y que la tuvo mu flojera al día siguiente, pero esto lo contaremos en el capítulo de mañana.
Por hoy ya se terminó el día después de la cena. Paseito corto por el pueblo y a acostarse que era tarde y el día había sio cansao.
SÁBADO
Este día nos levantamos en Ston y May se levantó en pachuchilandia. Pobrecita que mala estuvo, que mala ha estado incluso a la vuelta y como aguantó como una campeona la visita a Dubrovnik.
Pero antes desayunamos en Ston, mismo rollo que el día anterior, café por un lado y bollo por otro. Decir que a las 9 de la mañana había un taco de vida en el pueblo, y curiosamente la misma gente sentada en los mismos bares que la noche anterior, dormirian alli ¿?
Nos dimos una vueltecita por Ston y nos gustó bastante. Después de esto, tiramos pa Dubrovnik, que aún nos quedaban unso 50 km para llegar.
En Dubrovnik sí que teniamos reservado un apartamento medianamente cerca del casco antiguo. No nos costó trabajo encontrarlo y una vez con el coche aparcado y dejado las cosas en el apartamento, nos fuimos al centro de Dubrovnik. Nuestra tercera visita a ciudad Patrimonio de la Humanidad en este viaje.
El centro de Dubrovnik es espectacular, un pasote, un recinto amurallado super bien conservado, unos edificios dentro de las murallas impresionantes y un puerto antiguo super chulo. La pega, que al ser la ciudad más conocida también es la más turística. Sobre todo mientras están los cruceros, que llenan el centro de gente. Aún así, merece muchísimo la pena perderse por la calles y disfrutar de su historia.
Nosotros nos perdimos bastante bien, intentando alejarnos durante la mañana de las zonas con más gente y encontrando un bar digno de ver. El nombre ni idea, diría que no tiene, pero está en la parte sur de la muralla. Nosotros íbamos buscando uno, de las mismas carácteristicas, que salía en la guia, pero encontramos este previamente y nos gustó bastante más. Es un bar colgado sobre el acantilado, por la parte externa de la muralla, sin mucho sitio y además desperdigado donde se puede. En los salientes de las rocas tiene puesto una barra y mesas allá por donde puede. El ambiente es genial, con la musiquita el solecito y las vistas. Disfrutamos mucho de este bar.
A la salida era hora de ir a comer, después de un paseito decidimos entrar en una pizzeria llamada Mea Culpa, que está bastante bien de precio y de calidad de comida.
Después nos relajamos, tomamos un café, un helado, otro relajamiento, un poco de paseo viendo tiendas y comprando regalitos, otro relajamiento. Todo esperando a que se fueran los cruceros y a que pasara la flema croata para ir a ver las murallas.
Las murallas rodean todo el casco antiguo, y se pueden visitar y rodearlo completamente ofreciendo unas vistas espectaculares tanto de la costa como de la ciudad. Echamos un par de horitas en darle la vuelta, admirando Dubrovnik desde arriba. Desde luego la visita merece la pena.
A la salida convencí a estos para volver al apartamento en taxi. No es que estuviera mu lejos, pero era todo cuesta arriba, era tarde y así podiamos aprovechar más para descansar. La verdad es que creo que fue buena decisión. Luego de ir a comprar agua al super, asegurarnos de que la grua no se había llevado el coche, ducharnos y descansar un poquito. La May sobre todo porque estaba con fiebre y necesitaba un poco de descanso. Nos dispusimos a bajar a cenar al centro.
En esas estábamos cuando empezaron a verse unos rallo tremendos en el mar. La señora de la casa vino a dejarnos unas velas por si se iba la luza y a prestarnos unos paraguas porque nos aseguró que iba a llover. Nosotros los cogimos muy agradecidos y nos bajamos al centro. Nos habíamos entretenio con la mujer preguntandole donde cenar, y en intentar cumpli un ritual de suerte que se inventó el Diego mientras íbamos a cenar. Empezó a chispear y aún no habiamos decidido donde ir. El caso es que ya estabamos en la tesitura de escoger entre dos cuando empezó a llover más fuerte, por lo que nos metimos en un soportal. Una vez dentro empezó a caer un tromba de agua como yo no había visto desde las inundaciones de Málaga del 89. Era tremendo como caia. Y entonces empezó a venir agua desde la parte alta de la ciudad que nos empezó a inundar el soportal. En ese momento desesperados nos metimos en el bar que teníamos más cerca con la intención de cenar allí mismamente.
Entramos en el bar los 4 como si fueramos un estampida, y al entrar nos encontramos a dos hombre sentados y sin inmutarse nos dijeron que el bar estaba cerrado y que no podíamos pedir nada, pero que si queríamos podíamos resguardarnos de la lluvia allí el tiempo necesario. Y menos mal, porque fuera parecía que se iba a acabar el mundo, la calle era un rio, la escalera que estaba delante era una cascada que no permitia ver los escalones, y no estoy exagerando. La pobre gente que pasaba estaba empapada de arriba a abajo, y nosotros mientras en el bar, con los dos colegas y con más amigos de estos que fueron llegando. Estuvimos unos 3 cuartos de hora allí esperando. Hasta que esta familia, una vez que ya llovia menos, decidió irse y nosotros tuvimos que irnos con ellos.
Llovia bastante menos, aún así todavia las calles eran rios y nos mojamos bastante antes de entrar en una bar que parecia que ponían comida. Resultó ser una especie de pasteleria, que en la parte de atras tenia un acceso a un bar, que en la parte de atras era un restaurante. Un restaurante que daba al puerto, con unas vistas impresionantes del puerto y unas mesas tipo barcos y una decoración muy marinera y un servicio de estos muy atentos. Total que decidimo que ya que nos habíamos mojado y que el destino nos había llevado allí, cenar en ese restaurante costase lo que costase. El caso es que fue una mu buena decisión. Nos pedimos jamón de dalmacia, plato típico que aún no habíamos probado y que sabe a jamón serrano del malote, unos gnoquis, rissoto, ensalada de pollo pa la May que estaba malita y parrillada de verduras, todo con su jarras grandes de cerveza. Mu bien atendido todo por 72€, de esto si me se el nombre porque pagamos con tarjeta y viene en el extracto, Gradska Kavana, mu recomendable.
Para la vuelta seguía lloviendo y decidimos coger un taxi que nos llevará al apartamento. Aún nos quedaba secarnos y hacer la maleta para irnos a la mañana siguiente con mucha tristeza.
DOMINGO
Este día lo dedicamos al regreso. en Croacia no nos dió tiempo a hacer mucho, por no decir nada. Levantarnos, coger el coche y tirar pal aeropuerto, echar gasofa antes de devolver el coche, desayunar en el mismo aeropuerto, pillar los embarques y gastarnos las kunas que nos quedaban en el dutty free, una colonia mu bien olorosa me traje yo.
El avión salía a las 10:45 y nos dejó en Barcelona cerca de la 1. Allí nos esperaba Ivan que tuvo que aguantarnos todas nuestras historias. Decidimos ir a Castelldefel a comernos una paella importante (es que no habíamos comido arroz en el viaje) y estar un ratito en la playa tranquilitos esperando que saliera nuestro vuelo que lo hacía a la 18:00, Diego pa Madrid y a las 18:20 los que íbamos pa Málaga.
Llegada puntual y descansar de las vacaciones. Y la May a recuperarse de lo suyo, que le ha durao hasta ayer. Pobrecita.
Además de las fotos que he puesto aquí, he colgado más fotos en un album de Picasa.
FOTOS DEL VIAJE
Además, he creado una sección especial para unas cuantas panorámicas que hice y de las que, de algunas sobre todo, estoy muy orgulloso
PANORÁMICAS
Como conclusión decir que el viaje nos ha encantado, nos han faltado días para ver el interior que tiene que ser también tremendo y para parar en más sitios, pero creo, que con el tiempo que había no se podía hacer mucho más. Yo estoy dispuesto a repetirlo, así que si a alguno le pica esta entrada y decide ir, que no se olvide en llamarnos.
Así a modo de consejos y opiniones:
De la guerra, donde hemos estado no se aprecia nada. Entre otras cosas hace ya 15 años que salieron y hemos estado en la parte más turística, a lo mejor por el interior es otra cosa.
La presencia policial es nula, aún así no hemos visto nada, absolutamente nada chungo en todo el viaje. Una sensación de seguridad máxima.
Para dormir, por lo menos en esta parte y en junio, no tienes que preocuparte, hay millones de carteles de sitios donde dormir, cada casa alquila una habitación o un apartamento, no tienes por qué reservar, lo que te permite total libertad.
Nosotros cambiamos a kunas en el aeropuerto y nos metieron una comisión importante. En otros sitio no cobraban comision aunque el cambio era inferior, aún así, salía a cuenta. No obstante en casi todos los sitios se podía pagar en euros.
Alquilar coche super importante. Hay transporte publico, pero la libertad del coche para recorrer la costa no te la ofrece un transporte público. Ahora, en moto tiene que ser impresionante.
La gente muy amable y muy servicial. Casi todo el mundo habla inglés o italiano, y además hacen por entenderse contigo. El croata me parece dificilísimo.
El premio Reina del Autobús ha recaido en Miriam, que dió un estirón al final escapandose del resto del pelotón y noo dejando ninguna duda sobre su triunfo.
Vamos que a estado genial. Una gran experiencia que espero repetir y una compañia fabulosa con la que también espero repetir.
Besos para tod@s
Manolo
ACTUALIZACIÓN: Había inventando un método revolucionario para poner las imágenes en la entrada, pero por lo que se ve no funciona del todo bien, así que de momento pongo los enlaces a las fotos ilustrativas hasta que de con el método bueno.
ACTUALIZACIÓN 2: Me da que ahora he encontrado el método. Me lo apunto pa la siguiente.